Driessen MT & coll: Coffee consumption is not related to the metabolite syndrome at the age of 36 years: the Amsterdam Growth and Health Study. Eur J Clinl Nutr, 2009; 63, 4: 536-542, April 2009
Se supone que el consumo de café disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2. En efecto, en una revista sistemática publicada en el JAMA (Journal of the American Medical Association) en 2005, RM Van Dam & al identificaron nueve estudios de cohorte que incluían a 193.473 participantes consumidores de café de los que 8.394 eran diabéticos de tipo 2. El riesgo relativo de RR de diabetes de tipo 2 en los muy consumidores (6 ó más tazas de café diarias) fue estimado en 0,65, y en 0,72 para los consumidores de 4 a 6 tazas de café diarias, esto con relación a los consumidores de 2 tazas diarias. Se muestra que el efecto protector del café no sería únicamente atribuible a la cafeína sino que sería el resultado de la presencia de otros componentes, especialmente de ácido clorogénico, de magnesio y de sustancias antioxidantes. Sin embargo, no se conoce el efecto del consumo del café sobre el síndrome metabólico y sus diferentes elementos a largo plazo.
Así pues, un estudio efectuado en Holanda (Ámsterdam y Rótterdam) se dedicó a buscar la posible relación existente entre el consumo de café a largo plazo en edades comprendidas entre los 27 y los 36 años y la prevalencia del síndrome metabólico a la edad de 36 años.
Los datos sobre el consumo de café y los elementos del síndrome metabólico fueron obtenidos a partir de una muestra de individuos sanos, 174 hombres y 194 mujeres, pertenecientes a la población que formaba parte de un estudio holandés: «The Amsterdam Growth and Health Longitudinal Study». El análisis de estos datos fue efectuado mediante ecuaciones de estimación y de análisis de regresión generalizadas.
A la edad de 36 años, la prevalencia del síndrome metabólico alcanzaba al 10,1%. El consumo de café no difería significativamente en los individuos con o sin síndrome metabólico o sus diferentes elementos. Los análisis de regresión mostraron que el aumento del consumo en una taza al día estaba asociado con una bajada en la presión arterial media de 0,11mm Hg. (p = 0,03), con un aumento de los niveles de triglicéridos de 0,02mg / 100ml (p = 0,57, no significativo), con un aumento de los niveles de HDL de 0,04mg / 100ml (p = 0,35, no significativo), con un aumento de la HbA1c de 0,09 % (p = 0,12, no significativo) o con un aumento del contorno de cintura de 0,02cm.
(p = 0,57, no significativo). Después de un reajuste para la actividad física, el consumo de energía, el consumo de tabaco y el consumo de alcohol, ninguna relación entre el consumo de café y el síndrome metabólico o sus elementos fue significativa.
Observamos, pues, que el consumo de café no está asociado con el síndrome metabólico o sus elementos en esta población de individuos sanos sometidos a un seguimiento durante nueve años.
The study aimed to analyze the effects of a short-term very low-calorie diet (VLCD) on intramyocellular lipid (IMCL), total body fat, and insulin sensitivity in a group of obese nondiabetic and type 2 diabetic subjects. Seven untreated type 2 diabetic and 5 obese non-diabetic individuals were studied before and after a 6-day VLCD using proton magnetic resonance spectroscopy to quantify IMCL, dual-energy x-ray absorptiometry to assess body fat, and hyperinsulinemic-euglycemic clamps to measure peripheral insulin sensitivity. In both groups, decrements in total body fat mass and body mass index were small but statistically significant. In contrast, the diet resulted in a pronounced reduction in IMCL compared with baseline values in non-diabetic subjects (56% decrease) and type 2 diabetic subjects (40% decrease) (P < .05), and this was accompanied by an overall 9.3% increase in maximally stimulated glucose disposal rate (P < .01).
Intramyocellular lipid was significantly correlated with insulin sensitivity (r = -0.69, P < .01) and waist circumference (r = 0.72 and 0.83, baseline and postdiet, respectively; both P < .01), but neither IMCL nor insulin sensitivity was related to measures of general adiposity such as body mass index, percentage of body fat, or total body fat (P = not significant). In conclusion, short-term VLCD is accompanied by small decrements in general adiposity, marked decrease in IMCL, and an increase in insulin sensitivity in non-diabetic and type 2 diabetic subjects. Therefore, rapid amelioration of insulin resistance by VLCD can be partially explained by loss of IMCL both in nondiabetic and type 2 diabetic subjects in the absence of substantial changes in total body fat. These observations are consistent with the idea that insulin resistance is more directly related to IMCL rather than to body fat per se.
Obesity is a major risk factor for development of diabetes, and excessive energy intake is a major contributor to poor glycemic control in Type 2 diabetes. The impact of obesity on risk for diabetes as well as coronary heart disease (CHD) risk factors and the benefits of weight loss in decreasing risk for developing diabetes and improving glycemia and CHD risks were reviewed. A systematic review of the medical literature to assess the impact of obesity and weight gain on risk for diabetes and CHD was done. We performed a meta-analysis of the effects of weight loss for obese diabetic individuals.
Controlled clinical trials assessing lifestyle changes on risk for developing diabetes and weight loss effects on glycemia and CHD risk factors were reviewed. Obesity and weight gain can increase risk for diabetes by greater than ninetyfold and CHD by about sixfold. Very-low-energy diets (VLED) decrease fasting plasma glucose values by approximately 50% within two weeks and these changes are sustained with continued energy restriction. Twelve weeks of energy-restricted diets were associated with these significant decreases: body weight, 9.6%; fasting plasma glucose, 25.7%; serum cholesterol, 9.2%; serum triglycerides, 26.7%; systolic blood pressure, 8.1%; and diastolic blood pressure, 8.6%.
Larger weight losses were associated with larger reductions in these values. The reviewed data suggest that US health care providers should endorse the American Heart Association's and European diabetes associations' recommendations that diabetic persons achieve and maintain a BMI of < or = 25 kg/m(2). Weight management may be the most important therapeutic task for most obese Type 2 diabetic individuals.
Strate L et coll. : Obesity Increases the Risks of Diverticulitis and Diverticular Bleeding. Gastroenterology 2009; 136: 115-122
Bien poco se conoce sobre las relaciones entre la obesidad y las complicaciones de los divertículos de colon; el objetivo de este trabajo, bajo la dirección de un equipo de Washington, era el de evaluar la relación entre el índice de masa corporal (IMC) y la relación cintura/cadera con la aparición de una sigmoiditis diverticular aguda (SAD) o de una hemorragia diverticular (HD). Se trata de un estudio prospectivo de cohorte que implicó a 47.228 profesionales de la salud hombres (de entre 40 y 75 años), exentos todos de cualquier enfermedad diverticular en 1986 (año de referencia).
A los individuos que en uno de los cuestionarios bianuales relataban una enfermedad diverticular se les sometía a cuestionarios suplementarios. Se tomaban los datos sobre el peso cada dos años y en 1987 se establecieron los datos referentes al contorno de cintura y de cadera.
A lo largo de los 18 años de duración del seguimiento, se inventariaron 801 casos incidentes de SAD y 383 casos incidentes de HD.
Después de reajustar los demás factores de riesgo, los hombres con un IMC >= 30 kg/m2 tenían un riesgo relativo de SAD de 1,78 (IC95 %; 1,08-2.94) y de 3,19 (IC95 %; 1,45-7,00) para las HD con respecto a los hombres que tenían un IMC < 21 kg/m2.
En cuanto a los contornos de cintura, en el quintil superior, con respecto al quintil inferior, el riesgo relativo de SAD era de 1,56 (IC95 %; 1,18-2,07) y de 1,96 (IC95 %; 1,30-2,97) para las HD. La relación cintura/cadera estaba igualmente asociada a un aumento del riesgo de SAD 1,62 (IC95 %; 1,23-2,14) y de HD 1,91 (IC95 %; 1,26-2,90) en la comparación de los quintiles superior e inferior. El reajuste sobre el IMC no modificaba esta asociación.
Este estudio prospectivo, efectuado en una cohorte amplia, esclarece de forma novedosa la relación existente entre el índice de masa corporal, el contorno de cintura y la relación cintura/cadera por un lado y, por otro, las complicaciones de la diverticulosis de clon, principalmente de tipo sigmoiditis aguda o sangrados diverticulares. Ahora queda por encontrar la relación entre la obesidad y estas complicaciones en las que interviene, al menos en parte, una mayor frecuencia de estreñimiento relatada por los sujetos obesos.
Simons LA et coll : Usefulness of fasting plasma glucose to predict mortality or coronary heart disease in persons >= 60 years of age without diabetes mellitus or in those with undiagnosed diabetes mellitus (from the Dubbo study). Am J Cardio 2008;102:931-4
El valor de pronóstico de la hiperglicemia no diabética en ayunas (impropiamente llamada “prediabetes”) sigue siendo objeto de debate por lo que a mortalidad y eventos cardiovasculares se refiere. Con el fin de estudiar específicamente esta cuestión, se han vuelto a revisar, desde una perspectiva media de 16 años, los datos obtenidos de una cohorte de australianos de más de 60 años en el momento del inicio (1.233 hombres y 1.572 mujeres). Los autores del estudio se interesaron muy especialmente por los pacientes que presentaban en el momento de su inclusión una glicemia en ayunas comprendida entre 0,95 g/l y 1,24 g/l. Así compararon su evolución con la de los no diabéticos.
Tal y como se esperaba, apareció que, con relación a los pacientes no diabéticos, los pacientes diabéticos tenían un riesgo de muerte y de eventos cardiovasculares a largo plazo aumentado de forma significativa.
El riesgo atribuible a la diabetes estaba especialmente subrayado en las mujeres.
En los hombres, la hipoglicemia no diabética en ayunas resultó no ser predictiva de mortalidad o de eventos cardiovasculares.
Por contra, la hiperglicemia en ayunas en las mujeres, sí que era predictiva de mortalidad (riesgo relativo [RR]: 1.30; intervalo de confianza (IC]: 1.09-1.56) y de eventos coronarios (RR: 1.24; IC: 1.02-1.51).
En las mujeres, una glicemia en ayunas >1,08 g/l resultó ser un marcador predictivo independiente de mortalidad con independencia de los antecedentes cardiovasculares. No sucedió lo mismo en caso de ausencia de antecedentes cardiovasculares, pues una hiperglicemia en ayunas > 1,08 g/día no parece predecir eventos cardiovasculares.
Los autores concluyen que, contrariamente a lo observado en los hombres, a quienes el estado prediabético (o más bien la hiperglicemia no diabética en ayunas) no parece predisponer de manera significativa a padecer eventos cardiovasculares, una hiperglicemia en ayunas comprendida entre 0,95 g/l y 1,08 g/l en una mujer con antecedentes cardiovasculares es un marcador de riesgo de fallecimiento y de eventos cardiovasculares a largo plazo. En caso de glicemia en ayunas > 1,08 g/día, existe en las mujeres un riesgo de mortalidad aumentado incluso si no tienen antecedentes cardiovasculares.
Los autores no encuentran explicación para lo que parece ser una mayor sensibilidad por parte de las mujeres con respecto a los desequilibrios del metabolismo glúcido que no pueden ser etiquetados como diabetes. Es evidente que estas observaciones merecerían ser confirmadas dentro del marco de estudios de metodología irrefutables.
Orvieto R & coll. The influence of body mass index on in vitro fertilization outcome. Int J Gynaecol Obstet. 2008 Publicación anticipada on-line el 27 de octubre.
Las anomalías en cuanto al peso corporal, extrema delgadez o sobrepeso, están asociadas con trastornos del ciclo menstrual y con alteraciones de la función de la reproducción. La obesidad y el sobrepeso representan un auténtico problema de salud en los países desarrollados y sus prevalencias tienen tendencia a aumentar. Cada vez más mujeres con problemas de peso acuden a consulta por problemas de infertilidad. Los resultados de ciertos estudios sugieren un efecto negativo de la obesidad y del sobrepeso en los resultados de la AMP (asistencia médica a la procreación). Sin embargo, la influencia del peso en los resultados de la fecundación in vitro (FIV) sigue siendo objeto de controversia.
Un reciente estudio israelí evaluaba el impacto del peso sobre los porcentajes de éxito en la FIV. El estudio recaía sobre 397 pacientes que habían realizado 516 ciclos, de los cuales 438 para las mujeres no-obesas (IMC <30) y 78 para las mujeres obesas (IMC>30). La media de edad era de 30,8 años. Las causas de infertilidad eran similares en los dos grupos. Los porcentajes de embarazos fueron significativamente menos importantes en las obesas (15,4%) que en las no-obesas (27,97%) (p<0,01). La prevalencia de bajas respondedoras era significativamente más elevada entre las mujeres obesas (28,2 % vs 16,9 %; p < 0,04). Se observó un porcentaje de fecundación significativamente más bajo en las mujeres obesas (p < 0,01).
Los resultados de este estudio confirman la influencia negativa que tiene la obesidad sobre los resultados de la FIV. Encarar la alimentación de forma adecuada sería tal vez un dato a considerar con el fin de aumentar las posibilidades de éxito.
Sakr Y. et coll. : Obesity is associated with increased morbidity but not mortality in critically ill patients. Intensive Care Med 2008; 34: 1999-2009
Sabemos lo difícil que resulta ocuparse de los pacientes obesos en el servicio de reanimación; el trabajo está marcado por una ventilación trabajosa, la desconexión del respirador se efectúa más tarde, hay una mayor incidencia de neumopatías bajo ventilación mecánica. Además, la aparición de trombosis venosas, de embolias pulmonares y de complicaciones cardiovasculares se ve incrementada en los sujetos obesos. Sin embargo, los datos que se refieren al impacto de la obesidad sobre la mortalidad de los pacientes admitidos en reanimación han sido hasta la fecha contradictorios.
Un equipo europeo dirigido por el Dr. Jean Louis Vincent ha utilizado una base de datos proveniente de un estudio epidemiológico observacional prospectivo multicéntrico llamado SOAP. Todos los pacientes adultos admitidos entre el día 1 y el 15 de mayo de 2002 en 198 centros europeos fueron incluidos en dicho estudio. Fueron clasificados en función del índice de masa corporal (IMC=peso/altura*altura) en cuatro grupos (criterios OMS): delgados (< 18,5kg/m2), normales (18,5-24,9kg/m²), obesos (30-39,9kg/m²), muy obesos (>= 40kg/m²). Dos mil ochocientos setenta y ocho pacientes participaron en este estudio. Se evaluó el impacto del IMC sobre la morbilidad y la mortalidad de los pacientes admitidos en el servicio de reanimación. También se efectuó un análisis multivariado cuyo factor dependiente era la mortalidad hospitalaria a 60 días (Modelo de Cox).
En los pacientes obesos y muy obesos, el único resultado significativo en el plano de la morbilidad fue el aumento del número de infecciones adquiridas en reanimación. Aumento que no incidió en la mortalidad, puesto que la mortalidad en reanimación y la mortalidad hospitalaria no se vieron influidas por el IMC. De igual forma, el análisis multivariado no demostró que hubiera impacto del IMC sobre la mortalidad, mientras que la edad, el diagnóstico de hemopatía o de cirrosis, los índices de gravedad tales como el SAPS II, el sistema SOFA o la ventilación mecánica fueron factores independientes asociados con un aumento de la mortalidad a 60 días.
Entre las críticas que podrían hacerse a este estudio representativo cabría señalar que se utilizaron datos que provenían de una base de datos y no de una evaluación específica del IMC en reanimación. Además, en numerosos casos el peso fue sujeto a apreciación, y no medido, lo que le añade un carácter de incierto al análisis de los resultados.
Sobre el abundante colectivo de pacientes admitidos en reanimación, la obesidad apreciada por el IMC incluso si conlleva un incremento de la morbilidad, no tiene influencia alguna sobre la mortalidad.
Madala MC et al for the CRUSADE investigators. Obesity and age of first non-ST segment elevation myocardial infarction. J Am Coll Cardiol 2008;52:979-85
¿Existe relación entre la obesidad y los eventos coronarios precoces? Para intentar responder a esta pregunta, un equipo americano ha revisado de forma retrospectiva los datos de más de 100.000 pacientes incluidos en el registro CRUSADE (n: 111 847).
Se trataba de una serie de pacientes que habían sufrido un síndrome coronario agudo (SCA) sin elevación del segmento ST. Se buscó una relación entre el índice de masa corporal (IMC) y la edad de los enfermos en el momento en que sufrieron su primer SCA.
La media de edad en el momento de sufrir su primer SCA era, en los sujetos más delgados, de 74,16 +/- 14,3 años (IMC < = 18,5 kg/m2) y, en los pacientes más gruesos, (de 58,7 +/- 12,5 años IMC > 40); p < 0,0001.
Después de reajustar los datos demográficos, los factores de riesgo cardiovascular habituales y los tratamientos, resulta que la edad en el momento del primer SCA tiene una fuerte correlación con el grado de adiposidad (p < 0,0001).
Con respecto a los pacientes de peso ideal (IMC entre 18,6 y 25 kg/m2), los que tenían un IMC > 40 kg/m2 sufrieron su primer SCA 12 años antes como término medio.
La media de edad en el momento del SCA era respectivamente superior en 9,4,6,8 y 3,5 años para los pacientes que tenían un IMC de entre 35,1 y 40, de entre 30,1 y 35 y de entre 25,1 y 30). Así pues, el estudio de este registro indica que los pacientes son tanto más jóvenes en el momento de sufrir su primer SCA ST cuanto que tienen un IMC elevado. De este modo, el exceso de peso constituiría un importante marcador de riesgo de síndrome coronario agudo precoz. Con el debido rigor, esta concusión sólo resulta válida para los SCA ST.
Queda aún por saber si la pérdida de peso previene o, por lo menos, retrasa los eventos coronarios agudos.
Dobrogosz WJ, Peacock TJ, Hassan HM.
Departamento de Microbiología, North Carolina State University, Raleigh, North Carolina, USA.
Abstract
En 1908, dos logros memorables fueron realizados por Ilya Ilyich Metchnikoff. Muy notable fue su Premio Nobel en Medicina por descubrir la respuesta inmune innata de la célula a las agresiones infecciosas. De menor impacto fue su recomendación “... absorber grandes cantidades de microbios, pues se cree generalmente que los microbios son dañinos. Esta creencia es errónea. Hay muchos microbios útiles, entre los cuales los bacilos lácteos tienen un lugar privilegiado.”
Mientras que su descubrimiento de la respuesta inflamatoria fue rápidamente incorporada en nuestra comprensión de la inmunidad celular, su recomendación “de absorber grandes cantidades de microbios”, por otra parte, permaneció durante décadas en el limbo de la indiferencia, el escepticismo y la incredulidad. El presente capítulo es una sinopsis de hallazgos notables realizados durante los últimos 100 años, que han disipado gradualmente estos escepticismos, validado su concepto de “microbios útiles”, y propulsado sus “bacilos lácteos” al centro de la ciencia, la praxis y la terapia médicas modernas.
Proc Nutr Soc. 2010 Aug;69(3):357-65. Epub 2010 Jun 25.
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Misbah H. Khan. and al. J Am Acad Dermatol 2010;62:361-70 Parte I. Fisiopatología
Misbah H. Khan, MD, Frank Victor, MD, Babar Rao, MD, y Neil S. Sadick,
MD
Somerset, New Jersey, y New York, New York
La celulitis es un cambio topográfico de la piel que es casi ubicuo en mujeres postpubertales. El tratamiento sigue siendo elusivo. Los diversos tratamientos disponibles en la actualidad sólo son parcialmente o temporalmente eficaces. Incluso las modalidades terapéuticas más recientes siguen evolucionando sin un conocimiento real de la compleja naturaleza de la celulitis.
En última instancia, el éxito en el tratamiento de la celulitis dependerá de nuestros conocimientos sobre la fisiopatología del tejido adiposo celulítico. La primera parte de esta serie sobre la celulitis recoge la evolución del concepto y la percepción de la celulitis, así como de las etiologías propuestas.
El artículo también se centra en la fisiología del tejido adiposo humano, en particular en lo relativo a la celulitis. ( J Am Acad Dermatol 2010;62:361-70.)
Objetivos de aprendizaje: diferenciar entre la fisiología del apocito en las áreas propensas a la celulitis y en las otras partes del cuerpo, entender el espectro de las modalidades de tratamiento convencionales e intervencionales disponibles, incluyendo sus modos de acción y las controversias que dominan y cuestionan su eficacia a largo plazo en base a los estudios publicados sobre la cuestión, e investigar nuevos horizontes para el tratamiento de la celulitis.
Puntos clave • La celulitis es un trastorno estructural del tejido adiposo humano:
• La celulitis se caracteriza por la apariencia acolchada y nodular de la piel en zonas propensas a la celulitis, como el muslo posterolateral en mujeres postpubertales.
• Se carece de conocimientos fundamentales en cuanto a su fisiopatología.
Am J Alzheimers Dis Other Demen. 2010 Sep; 25(6):479-82. Epub 2010 Aug 11.
Reseña Los omega 3 y la memoria: comer o no comer
Itua I, Naderali EK.
Departamento de Salud y Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad Hope de Liverpool, Hope Park, Reino-Unido.
Actualmente, se estima que el 25% de la población de más de 85 años padece problemas graves de déficit cognitivo. Se prevé que la prevalencia general del déficit cognitivo y de la demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer, tenderá a crecer en los próximos años, proporcionalmente al aumento de la esperanza de vida.
El déficit cognitivo, y en última instancia, la enfermedad de Alzheimer (EA), fragilizan profundamente el individuo, disminuyendo paulatina pero imparablemente no sólo la calidad de vida del paciente, sino también la de sus cuidadores.
El coste de un cuidado realmente adecuado de los enfermos de Alzheimer, representa una dura carga tanto para la familia del paciente como para el sistema sanitario en general. Precisamente por esto, se han realizado diversos esfuerzos para identificar medios que sirvan para retardar la aparición del déficit cognitivo, o al menos para mejorar la memoria en los enfermos de Alzheimer.
A través de estos estudios, se ha podido observar, en algunos participantes, la importancia de los ácidos grasos en la alimentación, especialmente la de los omega 3. Este artículo pretende ser una reseña de estas publicaciones que evidencian un claro y benéfico efecto de los omega 3 sobre la memoria.